Unir fuerzas, único camino para alcanzar una educación pública de calidad.

La reacción ante la decepción, enfado o frustración que puede generar la falta de respuesta del sistema educativo no puede ser un ataque frontal a aquellas que estamos en primera fila. Un ataque sin conocimiento del sistema, de los límites, barreras y estructuras que lo sustentan no tiene ningún valor más allá de generar malestar, ruido y más enfado. Desde Padme Pública luchamos por mejorar la calidad educativa, calidad que observamos que se pierde, en gran parte por la mala gestión que realiza la Consejería de Educación pero, que además, se ve gravemente afectada por las confrontaciones innecesarias entre todos los implicados en la educación (docentes, familias, sociedad). La falta de recursos, más que evidente, para responder a la diversidad del alumnado genera malestar y frustración, pero esta sensación no nos puede llevar a enfrentarnos entre nosotros/as, porque si no lo único que conseguimos es entrar en debates vacíos, en demandas irreales y, en definitiva, pérdida de tiempo.

Lo que necesitamos, si de verdad queremos una respuesta de calidad para el alumnado, es tener claro contra quién o quiénes tenemos que enfrentarnos para que las peticiones se puedan conseguir.

La respuesta educativa requiere un trabajo en confianza y colaboración entre todas las partes implicadas, y esto pasa por entender el trabajo y funciones de cada uno. En este proceso siempre habrá dudas, inseguridades, pero ante esto, el debate, las preguntas, son las herramientas necesarias y realmente constructivas. Todas las compañeras que conformamos Padme Pública tenemos experiencias muy positivas y de éxito escolar cuando hay este trabajo conjunto y un diálogo desde el respeto y la colaboración. Trabajo que no tiene que ser siempre en armonía y con un constante acuerdo, es natural que exista el disenso, el debate, incluso la incomprensión, pero de ahí se construye, se acompaña y se toman decisiones siempre en beneficio del alumnado. Sin embargo, recibir una queja de una familia/servicio externo/servicio médico fundamentada en el desconocimiento de cómo funciona el sistema educativo y su normativa, exigiendo sin saber si la propuesta es viable o de quién depende llevarla a cabo, alegando argumentos basados en fuentes de información poco fiables o no validadas, no suma sino que resta y genera malestar.



Desde Padme Pública estamos convencidas que hay mucho por lo que luchar, pero divididas no es la forma. Es necesario un debate amplio sobre la Educación, entendida como una responsabilidad de toda la sociedad y donde cada colectivo tiene sus competencias, derechos y deberes.